viernes, 25 de septiembre de 2015

El yo

Siempre metido dentro de mi cueva
impoluta limpia de males y malhechores
blanca y casi perfecta.

Siempre un loco sin cura
que no hacia nada para el
todos pedían, exigían,
agachado lo daba, lo hacia.

Siempre soñando dentro
en su propio mundo,
en su propia vida
que solo para el existía.

Exploto... no dejo cabeza sana
ni historia viva... todo
absolutamente todo lo voló.
Fue el dueño de la lastima.

Ahora si enloqueció,
ahora si no es normal,
bueno nunca lo fue, pobre...
así hablaban y el partió.

Se entrego a las calles
pero por sobre todo
a sus letras esos poemas
que siempre invaden su alma.

El tiempo no importaba
ni la cama, ni el clima,
ni el hambre, ni la sed,
si había dolor o perdón.

Caminar con un lápiz de bastón,
un cuaderno de mapa,
y millones de letras
como armadura.

Escribió y se alejo cada vez mas
ya no era real... su realidad,
pero un día el cielo lo aplasto
le metió una estrella en cada ojo.

Lo sentó en una nube,
le mostró el mundo,
lo convirtió en ángel,
lo vistió de alas des todos los colores.

Ahora el cuida las letras de su amada
y al oído le dice versos hermosos
solo para ella, su mas loco amor.

El escribe con tinta de nube
sobre el gran papel celeste
con tanta alegría y felicidad
que ya jamas nadie le tendrá lastima.










































Diego Hernán Raquita
24-09-2015 Buenos Aires, Argentina
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