viernes, 3 de octubre de 2014

Unión.

Cuando estaba en un llano
inerte, muriendo, sin corazón,
mi alma me despertó de un golpe,
tomo mis solapas y me zarandeo.

Así casi sin vida
desperté, reviví,
tome un ave mensajera,
le dicte y la envié.

Cruzó mares, cordilleras,
fronteras, aduanas,
guerras, veranos,
paz e inviernos.

Entrego el mensaje,
mi mensaje y murió,
dejando una estela,
que marco el camino a seguir.

Entonces emprendí el camino
me llene de vida y valor
temiendo lo peor,
aun creyendo en mi salvación.

A mitad de camino,
padeciendo pero vivo,
lo encontré alegre, exhausta,
alegre por amar mi vuelta.

Tomamos nuestras manos,
unimos nuestras bocas,
abrazamos nuestras almas,
juntos nos hundimos en la mar.













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Diego Hernán Raquita
03-10-2014 Buenos Aires, Argentina
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