viernes, 17 de enero de 2014

Amanecer


Un amanecer torturado por tus ojos
que desde el cielo me llaman,
me piden que salga al día
en el centro de mi propio temor.


Salgo al sol, sin anteojos,
ni gorro protector,
solo con mi alma
y mi corazón sin voz.


Un corazón silencioso
acallado por la triste
realidad de ser uno mas
entre tantos corazones simples.


Libero mi alma que limpia el camino
solo dejando los rastros de tus pisadas
para que mis ojos puedan seguirlas
y encontrar la felicidad al final del recorrido.


Esquivo las tormentas de la mañana
hundiéndome en el calor del mediodía
para cruzar la soleada tarde pegado
a la ilusión de llegar a la noche metido en vos.


Mi alma abraza a mi corazón así
juntos vuelven a mí dándome
el poder para entrar en ti
para ser de nuevo un hombre feliz.
























Diego Hernán Raquita
17-01-2014 Buenos Aires, Argentina
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