domingo, 19 de abril de 2015

Álef

Camino hacia el sol
decidido a entrar en el
nada ni nadie podrá detenerme.

La álef de mi vida
una y otra vez comienza
esta amarga poesía.

Cada principio es distinto
la álef se convierte
siempre en final sin importar
el camino que tome.

Miles de cambios
millones de lágrimas
para llegar siempre
a este perverso final.

Alegría sin fuego
solo alegría vacía,
fuego sin pasión
solo frio en el corazón.

La álef otra vez es final
pero esta vez dentro del sol
se quemara y ya no volverá
solo el sol le dará su libertad.

Dentro del sol convierto
la álef en permanencia,
en amor sin fin.

Vuelvo bajo la lluvia de otoño
hasta surcar las notas del amor.
Me entrego a tus manos
que secan mi cansancio.

Pones mi cuerpo
en esa caja transparente
la llevas al mar y dejas
que el la lleve hasta
las costas de San Olvido
donde permanecerá siempre.


















Diego Hernán Raquita
19-04-2015 Buenos Aires, Argentina
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