viernes, 11 de julio de 2014

Renacer

Cuando me encerré tras el espejo
viniste y posaste tu mano en la mía
pero sin tocarme, solo dijiste
aquí estoy nunca te dejare solo.

Todo en mi renació
mis heridas cerraron
mi voz volvió al cielo
mis ojos te trajeron.

Las manos se convirtieron en plumas
los brazos en alas, la espalda en belleza
logrando elevar mi mundo
por sobre la implacable tristeza.

En el escondido cielo que creamos
para encontrarnos solo nosotros espero
por la mañana el abrigo de tus brazos mientras
construyo en mi alma con la pasión del mendigo.

Un mendigo que no pide, solo espera
un hombre que solo construye con amor
un ser que se ilumina con la perfecta luz
que emana el búho inmaculado que lo protege.

























Diego Hernán Raquita
11-07-2014 Buenos Aires, Argentina
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