domingo, 1 de junio de 2014

 Poema XXI

Un día único desde el principio
rodando desde el sol a la luna
sin encontrar más que puertas cerradas
sin tener más que el humo de mi cigarro.

Una noche única mirando el cielo
sintiendo como mi pierna se destruye
invadiendo mi ser de ardor y dolor,
mi alma de angustia mi corazón de impotencia.

Mis venas transportan solo muerte
mientras mi corazón bombea pesar,
mis oídos demandan amor
y mi boca solo es un grito.

Pero entre todo esto estas vos,
con tú A en mi alma, tu mano en la mía,
tus ojos perdidos en mis heridas
y tu alma abrazando la mía.

Mientras tanto soy solo uno más
entre tantos muertos caminando,
otro más sintiendo la soledad
en el centro de su universo.


















Diego Hernán Raquita
01/06/2014 Buenos Aires, Argentina
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