domingo, 1 de septiembre de 2013

LA LUZ

Apago la luz,
Cuando realmente 
quiero apagar mi alma
ella no se alude,
sigue prendida 
  sigue martirizando
  con su dolor
 mi poesía.

Trato de acomodar 
mi cuerpo,
mas no hay posición
  para su descanso,
  quiero llegar a una 
litúrgica conclusión
pero solo logro
reubicar el dolor
banal de mi cuerpo.

El aire se torna 
  tan  denso como
  el hielo que cubre
 mis recuerdos,
ni en ellos creo

ya que en ellos mora
la fuente de mi dolor,
el sueño me atrapa
la luz se apaga
se lleva mi alma.













































Diego Hernán Raquita
01-09-2013 Buenos Aires, Argentina
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