martes, 8 de enero de 2013



Tu voz.

Usas tu voz al amanecer,
con su poder y un buenos días,
logras que mi vida comience
con toda la paz que necesita.

Tus manos sirven el café
y lo ponen frente a mis labios
con la dulzura que hace mi día
un hermoso refugio lleno de ti.

Posas tus labios en los míos
como una despedida incierta,
porque todo mi día será una espera,
la de volver a sentir tu mano en la mía.

El día pasa, el sol se esconde,
mi corazón comienza a latir de nuevo,
llega la hora, mi alma se ilumina,
y todas mis fuerzas vuelven a mí.

Ya estas aquí, ya estoy aquí
.
Entonces de nuevo nada más importa
solo los acordes melodiosos de tu voz,
contándome los avatares de tu día,
diciendo cuanto extrañaste mis besos.

Ya estoy aquí, ya estas aquí.

Este aquí tan nuestro, tan alejado del mundo,
mundo que ni siquiera se entera, ni se imagina
que en este pequeño rincón de la capital.
soy el ser mas entero y feliz del universo.

Ya estamos aquí, ya somos uno.





Diego Hernán Raquita
08-01-2013 Buenos Aires, Argentina
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