sábado, 1 de diciembre de 2012



Olvidar.

Una mañana sin despertar,
desde una noche sin piedad,
cargada de la falsa promesa
de un digno nuevo día.

Una mañana sin sol.
después de una noche
de poesía muerta, filosofía inventada,
por los cocineros del linyera.

Una mañana sin sacrificios,
luego de una noche sin remedio,
rebalsada por la nostalgia
que provoca la resignación.

Una mañana sin recuerdos,
con la negra magia de no saber nada,
de no ser nadie y ser todo,
de tener en la mano un futuro sin pasado.

Una mañana sin espejos,
para no ver algo que no existe,
para no ver mi imagen echa añicos,
para seguir siendo solo un corazón poético.

Una mañana sin vida.
ya que la noche me mato mil veces,
en la madrugada suicide todo lo que pude,
para seguir siendo solo un alma sin paz.

Una mañana sin necesidades
una mañana sin rencores,
una mañana sin fuerzas
en la que mi nombre ya no lo será.














Diego Hernán Raquita
01-12-2012 Buenos Aires, Argentina
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