viernes, 17 de agosto de 2012


           El tren, mi tren, vos.           

Escucho otra vez el paso del tren
suena en mis oídos, como si me aplastara,
pero esta lejos, tan lejos como el sol,
me vibran los parpados que caen sobre mi.

Lo veo alejarse, lo siento llevarse mi corazón,
su ruido se desvanece con mis ilusiones
de viajar una vez mas, hacia el mas hermoso
de los paisajes de esta triste y gris ciudad.

Se despega del piso como un ave siniestra
que mantiene atado a su locomotora mi amor
y tirando de este hilo dorado que nos une
llevándome a lo mas intimo de mi ser,

Arranca de un solo golpe mi cuerpo del suelo
me lleva por las nubes y dentro de ellas,
dejándome sin aire y sin fuerzas para resistirme
hasta que me suelta sobre un colchón de placer.

Diego Hernán Raquita
17-08-2012 Buenos Aires, Argentina
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