viernes, 27 de julio de 2012


Volando.

Como un ave rapaz,
sobrevuelo tu cuerpo,
investigo tu necesidad,
escudriño tu mirada.
Me dejo arrastrar
por la hermosa y tibia
corriente de aire
que exhalan tus pulmones.
Aterrizo sobre tus pies
y me regocijo en tus muslos,
paseo por tu espalda
y me pierdo en tu pelo.
Doy la vuelta besando tu alma
haciendo pie en tus pechos,
me tomo de tu cintura
y caigo de nuevo en tu dulce abismo.

Me despierto luego
de una mágica noche
que se convirtió en mañana
sin que yo lo advirtiera,
que me dio paz y placer,
que me enseño el secreto
del amor y porque no,
de la vida o la muerte.
ese secreto que vive
entre tus brazos,
cuando me rodean
y me dejan sin aire
por todo el amor que vierten
en mi cuerpo y mi alma
por toda la vida que entregan
cuando tocan mi piel.

Cargo sobre mis alas,
toda mi historia, mis errores,
mis aciertos y mis heridas.
Aleteo me elevo y me libero,
de todas las pasadas vidas
que llevo entre mis muertes,
y desde allí tan alto
como el ardiente sol
te veo, te siento, te tengo,
aunque halla todo un cielo
entre tu cuerpo y el mío,
solo nos separa aire
y nos une el mundo
que ya no es tuyo ni mío
es nuestro y solo nuestro
tan infinito como tu alma.

















Diego Hernán Raquita
27-07-2012 Buenos Aires, Argentina
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