miércoles, 25 de enero de 2012


TERCETO

Una mesa rodeada de viejos
Que hablan y gritan, gesticulan
Escupen se extinguen
Pero no logran nada más
Que llenar sus camisas
Y sus caras de saliva

Hoy cambiaron el mundo
Lo hicieron perfecto
Pero siguen muriendo
Y yo a su lado sigo
 bostezando
Y sin creerles

De pronto caen al abismo
Descubren que ya no tienen fuerzas
Que el tiempo se les fue
Y mientras las lagrimas los ensucian
Yo rio detrás del espejo

Insisten en creerse eternos
El espejo se opaca
No se ven, vuelven a ser
Entonces me levanto
Paso mi mano sobre el espejo
Y los devuelvo a la realidad

Se traicionan pensando
que yo los traicione
Me dan vuelta la cara
Y se encuentran con el fin real
La impotencia de no poder  ser más
Que una perdida de tiempo